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FABRICAMOS SUEÑOS

Allá por 1969, en la ciudad inglesa costera de Poole, Robert Braithwaite soñó con construir un nuevo tipo de barco.

Usando materiales y tecnología revolucionarios, sus primeros diseños se adaptaron a unos cuantos clientes que deseaban disfrutar de nuevas libertades.

 

 

 

Un dramático giro de los acontecimientos cambió para siempre la dirección de la empresa.

El destino genera oportunidades

A lo largo de la década de los sesenta, Robert trabajó en Friar’s Cliff Marine, una empresa que vendía varias marcas, entre ellas barcos pequeños fabricados por el astillero estadounidense Owens Cruisers Inc.

Friar’s Cliff Marine se convirtió en Poole Powerboats en 1969, cuando se trasladó a la ciudad de Poole. Pero entonces, un dramático giro de los acontecimientos cambió para siempre la dirección de la empresa.

En EE. UU., Owens Cruisers decidió que ya no seguirían distribuyendo sus barcos en Europa y anunciaron su decisión de cerrar sus operaciones en Reino Unido.

Fue en este momento que Robert vio una oportunidad única. Con el apoyo de otras personas, reunió una cantidad de dinero, condujo hasta la oficina de Owens en Arundel y negoció un acuerdo para adquirir sus moldes de barcos.

Ahora, Poole Powerboats solo tenía un problema.

La empresa nunca había construido ningún tipo de barco para la navegación.

Leyendas de las fotografías: inauguración de Poole Powerboats – (de izquierda a derecha) John Braithwaite, Jennifer Macklin, John Macklin, Gladys Braithwaite, Idris Braithwaite, John Blackaller, Robert Braithwaite

Comienza la singladura

A principios de los setenta, sencillamente no había fabricantes de importancia en Reino Unido que construyeran barcos para deporte y tiempo libre.

El primer banco que lanzaron al público fue el Sovereign 17 en 1971, seguido muy de cerca por el Sovereign 20. En 1972, la empresa organizó una exposición en el Southampton Boat Show; estaba deseosa de conseguir nuevos clientes.

A un visitante (ni más ni menos que el piloto de Fórmula 1 Henry Taylor) le encantaron los barcos, pero quería uno con espacio suficiente para una cama solar de anchura completa.

Este es uno de los primeros casos en los que Sunseeker ofreció a los clientes exactamente lo que querían: el equipo se lanzó a diseñar este nuevo barco nunca visto, que acabó siendo un producto de éxito. Fue en este momento cuando John, el hermano menor de Robert, se incorporó al negocio; aprendió los pormenores y con el tiempo fue teniendo cada vez más influencia sobre los diseños, una labor que aún desempeña como Director de desarrollo de productos.

Aprovechando esta ola de éxitos iniciales, la empresa fue capaz de suplir la demanda del creciente mercado de los barcos deportivos y lanzó el Sports 23 and the Daycab 23.

Sunseeker había llegado. Por fin podía dar comienzo el verdadero viaje.

 

Descubrir el Mediterráneo

A finales de los setenta, los barcos Sunseeker se vendían bien en Reino Unido y en el norte de Europa.

Pero aún anhelaban convertirse en los primeros en triunfar en los florecientes destinos del Mediterráneo creando barcos con un diseño superior y con más potencia para la competición.

Y así, Robert y John recurrieron a las habilidades del afamado diseñador de barcos Don Shead.

Este diseñador de barcos de carreras y superyates, que nunca había creado un barco de producción, supo ver el potencial de combinar la visión de Sunseeker con su habilidad única.

Así que empezó a diseñar un nuevo tipo de barco totalmente nuevo.

 

El Offshore 28, toda una muestra de valentía e imaginación, fue el primero de su clase fabricado en Europa. Fue nuestro primer modelo verdaderamente deportivo; se vendió en el sur de Francia, en España y en Alemania, y significó el lanzamiento de la empresa como Sunseeker International.

Del mismo modo que los diseños innovadores de los cascos conseguían mayores niveles de rendimiento, también se perfeccionaba el dominio del diseño de lujo por parte de Sunseeker.

 

UNA ERA DE CONFIANZA

Ver las cosas de un modo diferente siempre ha sido una obsesión de Sunseeker. A mediados de los ochenta, se había convertido en una pasión imparable. 

Inspirándose directamente en el uso que los propietarios querían dar a sus barcos, esta nueva y prolífica estrategia permitió a Sunseeker distanciarse de sus competidores. Ni que decir tiene que la acercó aún más a sus clientes.

Con el Portofino 31, el centro de atención pasó del alojamiento nocturno a puentes de mando que pudieran albergar a una gran cantidad de gente, lo que se plasmó en un barco ancho y cómodo de dos cabinas que rezumaba clase.

Sunseeker había puesto el énfasis en el disfrute, la diversión y el rendimiento deportivo; esta época de confianza se manifestó en el excepcional Tomahawk 37.

Todavía tremendamente popular a día de hoy, este icono fue otro ejemplo más de un barco práctico que cumplía todas y cada una de las promesas Sunseeker.

IMAGINACIÓN E INNOVACIÓN

Al llegar la década de los noventa, el diseño se convirtió en un factor aún más importante. Con este factor muy presente, Sunseeker comenzó a fijarse en las formas suaves empleadas en el diseño automovilístico.

Esto, combinado con los renovados deseos de los clientes de tener barcos más grandes, dio lugar al Renegade  60, nuestro primer barco de producción con doble motor de propulsión a chorro, que fusionaba con naturalidad potencia, clase y una maniobrabilidad excepcional. ¿Cuál fue el auténtico reconocimiento? El aplauso que le concedieron los competidores cuando realizo su dramática aparición en el Southampton Boat Show de 1990.

Otro barco que cambió la percepción del público en esta época fue el Predator 80, con el interior más suntuoso visto hasta la fecha en un Sunseeker, pero lo más destacable fue que estaba equipado con tres hélices de superficie Arneson.

Este nuevo hito en los barcos de lujo combinaba alojamiento, rendimiento increíble y manejo sin igual, confirmando nuestra reputación, no solo por los diseños imaginativos de nuestros barcos, sino cada vez más como uno de los principales constructores de barcos del mundo.

UN HITO PARA EL MILENIO

El cambio de siglo sirvió a Sunseeker para marcar el ritmo con el lanzamiento de 105 Yacht, hasta la fecha su mayor yate a motor. Los materiales compuestos avanzados y las últimas técnicas de fabricación dieron forma a un auténtico triunfo.

Prosiguiendo a toda máquina —literalmente, con una velocidad máxima de 32 nudos—, los auténticos innovadores del sector habían creado un yate a motor con un diseño inspirador, que les sirvió para cosechar las mayores alabanzas en los premios International Superyacht Design.

Pero este viaje concreto solo acababa de comenzar.

Desde entonces, el meteórico 37M Yacht ha servido de inspiración al nuevo 131 Yacht. Poco después, apenas quince años tras la creación del 105 Yacht, se alcanzó un hito verdaderamente excepcional…

La entrega de nuestro 100º yate deportivo de lujo en la categoría de superyates de 100 pies en adelante definió la verdadera dimensión de una gama de yates excepcionales que en la que se incluía nuestro emblemático 155 Yacht.

Este logro fue celebrado en septiembre de 2015, lo que nos sirvió para conmemorar varias décadas de innovación y artesanía en Sunseeker.

Con cada nueva creación, una nueva marca personal.

BUSCANDO OTROS MUNDOS

Sunseeker siempre ha sido fiel a sus ideas. Su pasión por buscar la perfección y superar los límites es más fuerte que nunca. 

La gran fuerza mundial de la marca puede atribuirse en gran medida a su compromiso constante por lograr nuevos hitos y superar lo que existía antes.

Surcar nuevos mares. Descubrir nuevos horizontes.

Y buscar siempre algo más.  

 

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Cuando Robert se hizo a la mar en su primer barco en 1971, no solo había lanzado un barco: había lanzado toda una nueva forma de crearlos.

A lo largo de las décadas, Sunseeker siempre ha ido tras lo más avanzado, lo más ambicioso, lo más creativo y, por ende, lo más exitoso.

En la actualidad, Sunseeker International emplea un equipo especializado de más de 2000 diseñadores, ingenieros y maestros artesanos expertos, respaldados por una red mundial de más de 80 puntos de venta y servicio que exporta alrededor de 140 yates al año a más de 45 países.  

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